PAGINA VALDENSE

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sábado, 29 de diciembre de 2012

Reflexión de navidad.


Niño.
Dibujo de Cerezo Barredo (Servicio Koinonía)


   Niño, tierno niñito, que al mundo te trajo Dios. Naces en los arrabales entre basura, barro y dolor. Niño frágil, eres entre los frágiles: tu madre trabaja por horas y tu padre es albañil, tus primos transcurren sus jóvenes días sin trabajo ni ilusión y tus tíos recogen hierro, trapo y cartón.
   Niño, pequeño niñito, allende el horizonte del ranchito en donde te alojas, se vislumbran las pálidas luces metropolitanas, un murmullo caótico y sus torres tan lozanas. En esos monstruos edilicios, los poderosos del mundo, en rigurosos balances, cuentan sus miles de millones y en sus otros tales planes ya han decidido ganar todavía más el año entrante, aunque cueste el sacrificio de miles de millones de niñitos como tú, amor mío.
   Niño, indefenso niñito, ¿Cómo han de ser tus días por venir? ¿Por qué caminos polvorientos ha de guiarte tu corazón inquieto? Y al mirarte sigo con mi indagar tan preguntero; ¿Qué mundo te hemos de dejar, motivo de mis esperanzas? ¿Cómo has de ganarte el pan, soñar y amar en aquellas horas, que ya se avistan plagadas de obscuridades?
   Niño, tan mío, niñito, hoy eres tan pequeñito pero mañana serás un hombre y deseo para ti mis mejores anhelos: que, codo a codo junto a otros hombres y mujeres, seas pan para el hambriento y agua para el sediento y puedas anunciar, con valentía y justo a tiempo, la buena noticia a los pobres y proclamar la liberación de los cautivos para que los ciegos vean y los oprimidos sean libres (¡Ah…! ni bien asomas al mundo y yo con mis exigencias…).
   Niño, ya entre nosotros, niñito. Has nacido y la noticia corre rápido ¡Hay que festejar la nueva vida…! Doña Rosa, por su “buena mano”, hace las empanadas y Hugo sirve el vino, Cristina ameniza la reunión y los más jóvenes ponen la música, no sin ser advertidos por Doña Rosa: “¡despacio que van a despertar al recién nacido!”
   Sin embargo, en lo alto, aún en la noche más oscura, sale una estrella, es para ti mi pequeño niño, para anunciarte. Mis dudas y temores se disipan porque su fulgor nos guía hacia un nuevo tiempo y los albores del día asoman en la lejanía.
   Luis Eduardo Obregón. 

Biblioteca y Archivo Valdense


Estimados,

Enviamos nuestro saludo en estas fiestas, aprovechando a comunicarles 
que Biblioteca y Archivo permanecerán cerrados durante el 02/01 al 18/01, reabriendo el 21/01.

Comisión y Personal de Biblioteca, Archivo y Museo Valdense


-- 
Erika Velázquez
Lic. en Bibliotecología

BIBLIOTECA, ARCHIVO Y MUSEO VALDENSE

martes, 11 de diciembre de 2012

La muerte volvió a la comunidad Qom















El mismo día que se realizan los festejos del Día de la Democracia y los Derechos Humanos, en Formosa un gendarme atacó la moto donde viajaban Ricardo Coyipe, su señora, Celestina Jara que falleció, y su nieta de 10 meses. " “Esto fue un acto totalmente intencional, fue intento de homicidio", declaró Félix Díaz.Por Ricardo Romano para Clorinda Noticias. Actualización 15.00 hs.: la beba qom Lila Coyipé de 10 meses, falleció a las 12.30 hs. del lunes 10 de Diciembre. La están trasladando a la comunidad para dar sepultura.


(AnRed, lunes 10 de diciembre de 2012) En comunicación telefónica con el Qarayé, Félix Díaz nos contaba que pasado el mediodía del domingo fue atropellado Ricardo Coyipe, quien viajaba en moto acompañado con su señora, Celestina Jara que falleció y por su nieta de 10 meses, la pequeña fue trasladada a Formosa Capital en estado muy grave. Iban por la ruta en una moto en Misión Tacaagle cuando fue atropellado por un gendarme de apellido Cardozo. En cuanto a Ricardo Coyipe, se encuentra muy herido pero no quiere recibir atención médica en ningún hospital por temor, este ciudadano estuvo presente en la represión.
Declaraciones de Felix Díaz
Félix Díaz nos decía al respecto que el gendarme Cardozo es de la zona, además que era conocido de Coyipe y agregó: “Esto fue un acto totalmente intencional, fue intento de homicidio porque Cardozo, después de atropellarlos, se bajó del auto y en vez de auxiliarlos lo pateó al hermano, siento mucho dolor porque nos tratan de esta forma, mucha impotencia, mucha injusticia, porque en vez de ser escuchados nos tratan de esta manera, tratan de matarnos y nos discriminan. En el reclamo territorial hay muchos intereses creados entonces nos presionan de esta manera, hasta matándonos, para que abandonemos la lucha, pero nunca dejaremos esta lucha porque la sangre que se derrama es muy valiosa y ya nunca se podrá retroceder. Porque la vida no tiene precio, porque es igual que la tierra y la tierra es la vida misma para nosotros”, finalizó.
La causa la lleva a cabo el Dr. Gabriel Garzón que en estos momentos se encuentra en la zona y la carátula es “Homicidio Culposo”.


viernes, 7 de diciembre de 2012

La Ética y lo Público


"Militancia" (Dibujo de Alfredo Servetti)

Nos pareció oportuno, a través de Página Valdense, compartir inquietudes y reflexiones sobre una temática de interés cotidiano.  No siempre percibimos que el accionar en la sociedad como cristianos puede tener una repercusión significativa. Especialmente si abordamos la temática de lo Público (entendido esto como la Política de administrar, cooperar, transformar y construir ciudadanía), actuando con las orientaciones que se desprenden de los valores propios del Evangelio del Reino.
No pretendemos marcar alguna dirección precisa y puntual, sino invitar a reflexionar sobre el ejercicio público de nuestro testimonio en las organizaciones, cargos o militancia que profesemos en nuestro territorio como creyentes y comunidad de fe.
I.- Mirando nuestro entorno.  Todos y cada uno de nosotros vivimos realidades cambiantes y también diversas, si pensamos el alcance de los lectores de Página. Realidades que pueden ser interpretadas según el  lugar e intereses personales y grupales desde donde abordamos dichas situaciones. Si uno lee un diario, o escucha una radio o mira un determinado canal de televisión con sus informaciones de lo cotidiano puede rápidamente percibir que hay una tendencia bastante definida de esa información. Leyendo diarios y escuchando emisoras de radio de los países del Río de La Plata uno podría decir que vivimos muy mal. Que estamos todos amenazados por la inseguridad; que la crisis económica es tremenda y quien sabe donde vamos a ir a parar; qué nadie hace nada; que los políticos son unos incapaces y no escuchan al pueblo. ¿Pero es realmente así o hay matices? ¿Es cómo lo presentan los medios o podemos mirar lo que acontece desde otros ángulos para poder comprender mejor lo que sucede para luego tomar decisiones acerca del camino a seguir?
Es muy interesante mirar esta realidad desde lo sucedido con la opinión mayoritaria de los pueblos del Río de La Plata que han elegido a sus gobernantes (hace poco tiempo) por mayorías absolutas. Quienes votaron a estos gobernantes, ¿están tan equivocados o hay matices? ¿Es tan blanco y negro lo que sucede o asistimos a comunicaciones con cargas especiales de intereses políticos y económicos?
Por supuesto que no pretendemos que todos, en cada hogar, comunidad de fe, grupo de acción intente mirar detalladamente todo esto. Pero sí podríamos detenernos a meditar acerca de lo que acontece a partir de nuestro conocimiento barrial, ciudadano, de experiencia concreta en las actividades que desempeñamos pensando en nuestra responsabilidad. Digamos, mirando los hechos a partir de lo que puede ser también el compromiso personal y comunitario.
Pongamos un solo ejemplo que hoy se debate fuertemente en los países del Río de La Plata: la violencia. Y si quieren más precisamente, tal como lo presentan algunos medio: la violencia juvenil. La opinión generalizada, aunque hay excepciones, trasmite los hechos con una carga muy fuerte sobre la responsabilidad juvenil; sobre la crisis juvenil o de la familia. Y luego la información va dirigida hacia la responsabilidad de los gobernantes y las leyes que son muy tolerantes y que habría que ajustar, controlar, reprimir y condenar.
Pero podríamos preguntarnos: ¿acaso alguno de nosotros, los adultos que vemos estas informaciones y las propuestas que se tiran sobre la mesa, puede decir: no tengo nada que ver con esta situación? ¿La sociedad en su conjunto puede acaso livianamente afirmar que es un problema de esos sectores (jóvenes y poder político)?
A partir de este simple ejemplo quisiéramos plantearnos inquietudes diferentes. Quisiéramos, incluyendo el dolor que genera, mirar estos hechos y tantos otros de la vida cotidiana, desde la búsqueda de una calidad de Vida mejor. Si lo prefieren, de una reflexión y acción que procure introducir nuevos elementos para la consideración de la temática. ¿Acaso no tenemos los creyentes herramientas valiosas y hermosas que nos vienen desde el Amor, la Fe y la Esperanza, que podemos utilizar en el accionar Público? ¿Por qué tenemos que quedarnos con esa visión mezquina y a veces simplificante de lo que está pasando para aceptar caminos de respuestas que sabemos no durarán mucho? Por ejemplo, ¿qué hacemos en nuestro barrio, en nuestra ciudad en nuestra zona para dar opciones diferentes y acompañar a los jóvenes y familias en la búsqueda de caminos alternativos?
Tenemos que reconocer que el cambio vertiginoso de estos tiempos ha superado nuestras buenas intenciones y nos estamos quedando en análisis, diagnósticos y posibles salidas que no logramos concretar.
II.- Algunos elementos a tener en cuenta para nuestra participación en lo Público.
Las acciones públicas, requieren herramientas que se apoyen en valores que desde la Fe, no podemos dejar de lado. Aquello que hagamos o busquemos hacer junto con el resto de los ciudadanos o ciudadanas, deben poner en primer lugar mejorar la calidad de Vida de todos/as.
Toda acción publica, entendida desde la ética (desde el Ethos: lugar de habitación humana) debe procurar generar posibilidades para mejorar la calidad de vida.
Si  lo público es un ámbito de convivencia ciudadana, las acciones deben contribuir a ello. Esas acciones deben tener orientaciones bien definidas y reconocidas por quienes procuramos juntos/as transformar la situación que nos presente esa realidad con la que no estamos conformes.
Podemos mencionar  algunas de esas herramientas con las que deberíamos acercarnos a la situación que vivimos para procurar cambios. Son algunas que nos parecen reconocibles entre nosotros y nosotras los que Amamos la Vida desde el Evangelio del Reino.
Es necesario dialogar. Diríamos conversar serenamente sobre lo que está sucediendo. Tenemos que comprometernos a buscar junto con los que aman la vida caminos alternativos a partir de una gran dosis de sinceridad y humildad.
Tenemos que ser honestos. Honestos en nuestro diálogo y también en la forma con que buscamos respuestas para modificar la situación social. Honestos con nosotros mismos pero también con nuestros hermanos y hermanas. Buscar con sinceridad las acciones más pertinentes, según acordemos, para resolver aquello que nos ocupa.
Tenemos que ser responsables. La acción que no es asumida con responsabilidad por cada uno/a y todos, los que actuamos en lo público, no nos llevará a un Ethos (un lugar agradable para vivir) que de señales del fruto del Evangelio que proclamamos y vivimos.
Debemos construir a partir del Respeto. Es decir, valorar la inquietud, deseo y búsqueda que hacen también los demás aunque no sean acciones como las que procuramos nosotros. No hay una solución a la situación que buscamos. Hay un desafío ante el cual, seguramente, tendremos que consensuar soluciones. Y es fundamental que las soluciones vayan desde lo pequeño hacia lo más grande. Que nazcan en nuestro barrio, ciudad o región y luego puedan alcanzar mayores dimensiones.
Permítanme agregar una herramienta que considero  necesaria hoy. Me refiero a la necesidad de capacitarnos. Dedicar tiempo a incorporar herramientas que sean útiles a ese intento de modificar la situación existente. Usar toda nuestra sabiduría popular y a ella agregarle los instrumentos que el mundo moderno ha puesto en nuestras manos para leer mejor lo que sucede y responder con propuestas apropiadas al problema que se busca solucionar.
III.- Las Posibilidades de los Creyentes.
Actuar en lo público es un desafío constante para el creyente y para la comunidad de fe. Históricamente ha sido un aspecto de diálogo y debate en la Iglesia toda. A veces, podemos confundirnos cuando igualamos actuar en lo público con meternos en la Política. Quisiera hacer una pequeña digresión sobre el particular. A los cristianos como que nos cuesta aceptar que la Política es aquella acción que organiza lo público para el bien común. Es cierto que la acción de los partidos o los políticos muchas veces nos inducen a sospechar o alejarnos de esa responsabilidad. Sin embargo, el terreno público es un terreno de Dios. Es el terreno de la acción del poder liberador y hacer de justicia que Dios ha elegido cuando envió a Jesús. Entre la gente, en la calle y lugares diversos se lo puede encontrar para hablar del plan de Justicia y Amor de Dios. Entonces, ese también es nuestro terreno. Y no estamos hablando que todo el mundo debe hacerlo porque sí. Nos referimos al hecho de no  rehuir, a través de quienes tienen dones, se preparan, tienen interés y se comprometen a jugar en ese espacio.
En mi experiencia personal, cuando en Juan L. Lacaze se cerró la fábrica textil (1993) y tuvimos que juntarnos instituciones y personas de buena voluntad para buscar respuesta a una problemática difícil, tuvimos un gran apoyo de la comunidad de fe. Y estaba claro que no todos podían accionar en ese medio pero sí se reconoció y se apoyó la búsqueda de respuestas a una problemática pública que requería acciones políticas. Y eso es lo que considero como el accionar público de los creyentes. Y como éstas, sin duda hay muchas experiencias en las diferentes comunidades de fe en el Río de La Plata.
La impresión que tenemos es que hoy nos está faltando ánimo, decisión, interés y compromiso con la causa de lo público partiendo de una visión Ética que busca construir la Casa Común; Busca construir un espacio (establo=Ethos) donde valga la pena vivir y donde los humanos defendemos y cuidamos la Creación.
Hugo R. Malán T
(Publicado en Página Valdense de junio de 2012).

jueves, 6 de diciembre de 2012

Para contactarse con el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana




La dirección del SEDHU es Colonia 1569. Apartamento 201. 11200.Montevideo, Uruguay.
Teléfono: (00598)24080934 y el Telefax: (00598)24021827.

Las actividades del SEDHU


   En su informe 2011 el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana hizo un reconto de lo hecho durante el año. Sus actividades abarcan el trabajo con migrantes, la recepción de refugiados y la atención a los familiares y victimas del terrorismo de Estado en el Uruguay.
   Con respecto a los migrantes, la población con la que trabaja el SEDHU, en su mayoría son de origen andino. La institución los ayuda a tramitar sus documentos de identidad, además de acompañar a las personas más vulnerables en la exoneración de algunos trámites por convenios que el organismo tiene con la Dirección Nacional de Migraciones y con la Dirección de Asuntos Consulares dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores. Además, se trabaja el tema de los derechos laborales, sobre todo con mujeres peruanas que desarrollan su labor como empleadas domésticas. El SEDHU señala que “de enero a octubre se atendieron aproximadamente 100 personas, con un promedio de 3 visitas por persona”.
   También durante el 2011 se continuó con el Programa de Salidas Temporales de Colombianos (PSTC). Se tratan de personas que, por su compromiso social, sus vidas corren peligro y se les hace imprescindible ser evacuados de Colombia. El programa contempla el poder ayudarlos a salir del país durante un año y luego regresar a una región colombiana distinta a la que estuvieron un año antes. Este es un proyecto conjunto entre SEDHU y la Pastoral Social de Colombia de la Iglesia Católica Romana, financiado por Cáritas Suecia, Cáritas Zuiza, el gobierno de Holanda, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización internacional de Migraciones y Cruz Roja Internacional. “En este año se atendieron 8 familias, un total de 26 personas, a las que se asistió en la búsqueda de vivienda, instalación de la misma, afiliación mutual, ingreso al sistema educativo, capacitación, documentación y diferentes requerimientos según cada situación”, asevera el informe del SEDHU.  
    Además, en SEDHU se atiende a las personas solicitantes de refugio y refugiadas. Cuando una persona es aceptada por el Estado como refugiada, se la documenta y acompaña en su inserción en el país. Dos representantes de SEDHU integran la Comisión de Refugiados y la Secretaría Permanente de la Comisisón de Refugiados, creadas por la ley número 18.076. La comisión de Refugiados es el órgano que, en Uruguay, aprueba o rechaza los pedidos de refugio. SEDHU participa en el organismo estatal mencionado en su carácter de Agencia Implementadora del “Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados” (ACNUR). En su memoria, SEDHU informa que “A Octubre de 2011 hay en el Uruguay 192 personas refugiadas y 51 solicitantes de refugio. De estos, el 34% son mujeres.”
   Además, “desde el año 2009, “SEDHU” es también la agencia implementadora del Programa de Reasentamiento Solidario de Refugiados. Bajo este programa se radican personas que ya tienen el Estatuto de Refugiado en un primer país de asilo y que por razones de seguridad o de integración no pueden permanecer allí y deben ser reasentadas a un tercer país seguro. Desde que comenzó el programa se han atendido 8 familias, un total de 36 personas colombianas que estaban refugiadas en Ecuador. A estas personas se las asiste, asesora y acompaña en la búsqueda de vivienda, instalación de la misma, ingreso al sistema educativo, capacitación, documentación e integración local.”
   Otro aspecto de la labor de SEDHU tiene que ver con el acompañamiento de personas beneficiarias de la ley número 18.033. Según esta ley, el Estado uruguayo reconocen como años de aportes jubilatorios a los años en los que los exiliados han estado fuera de su país. “Entre enero y octubre de 2011 se han atendido aproximadamente a 50 personas, como promedio con cada interesado se tuvieron 3 entrevistas. Se han efectuados certificados de exilio y se han enviado a la Oficina Regional del ACNUR las solicitudes de expedición de certificados de refugio. Los mismos son entregados a las personas interesadas”, asegura el documento de SEDHU.
   Por último, es importante destacar que SEDHU integra la coordinadora de apoyo a la Marcha organizada por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. Como es habitual, la manifestación es convocada en alguna fecha del mes de mayo.

Entrevista a Gabriela Cortina y Alberto Gianotti, integrantes del Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (SEDHU):


“Hay una población desarraigada que necesita de nuestra solidaridad”

   Acompañado por la vicemoderadora de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, Mabel Gonnet, nos adentramos a caminar por las soleadas callecitas montevideanas, y luego de andar algunas cuadras, nos adentramos por la calle Colonia y entramos en un edificio antiguo, allí nos esperaban Gabriela Cortina, la coordinadora general de SEDHU y Alberto Gianotti, uno de los co-fundadores de dicha institución, con ambos conversamos sobre la labor de la institución con los refugiados y los migrantes económico que habitan el suelo uruguayo, nos cuentan sobre las dificultades con las que esta población se encuentra, además de continuar con su labor con los desexiliados uruguayos, a los cuales les ofrecen asesoramiento para realizar sus trámites jubilatorios.
   Alberto Gianotti es psicólogo de profesión e integra el organismo desde el año 1985. Hasta hace unos años él ocupaba el cargo de Secretario institucional de la institución y hoy, luego de cumplir su mandato, sigue participando en el SEDHU como lo viene haciendo desde hace veintisiete años atrás. En cambio, Gabriela Cortina participa en el organismo desde hace siete años atrás. “Llegué a SEDHU, en realidad, porque me gustaba el tema de los refugiados, me llamaba la atención, y en un acto que se hizo por el día del refugiado en Cinemateca, conocí al SEDHU; todavía no había terminado de estudiar, soy licenciada en relaciones internacionales (recibida en la Universidad de la República), había terminado de hacer mi posgrado y estaba viendo a ver que hacía. Fue así que empecé a trabajar en SEDHU como voluntaria”, rememora la actual secretaria general de la institución.

Los comienzos.  

: “El 90 % de los integrantes del equipo técnico pertenecíamos a la misma población a la que estaba dirigida el programa” (Alberto Gianotti)

En tiempos en que Alberto Gianotti participaba en la institución, ésta se denominaba Servicio Ecuménico de Reintegración (SER) y su objetivo fundamental era –en tiempos de la reapertura del período democrático- acompañar a los exiliados uruguayos que estaban volviendo del exterior y a los presos políticos, todos ellos necesitaban imperiosamente reinsertarse en la sociedad.
   El SER fue un proyecto que nació en 1984, fruto del diálogo entre algunos espacios católicos y protestantes que, avizorando el arribo de la democracia, observaban con preocupación el modo de recibir al contingente de refugiados uruguayos que estaban por volver. Recordando aquellos días, Alberto asevera: “de algún modo se pensó que era la mejor manera que se tenía de testimoniar, desde el punto de vista evangélico, la contribución de las iglesias y de las personas cristianas a lo que iba a ser la reconciliación, el reencuentro de todos los uruguayos en una etapa nueva, democrática. Y también significaba un doble desafío: por un lado, trabajar en conjunto congregaciones católicas y protestantes y, a su vez, un desafío para trabajar con una población que, filosófica, idieológicamente e incluso desde el aspecto religioso, podría no corresponder a lo que pensaban y creían las iglesias que estaban constituyendo este organismo.”
   En aquellos años la labor del SER se concentraba en dos grandes programas: uno, denominado “de emergencia”, el cual se proponía atender las necesidades más acuciantes de trabajo, vivienda y salud de los ex presos y exiliados, y el otro, el más importante, el de reinserción laboral, allí se impulsaban proyectos diversos de carpintería, herrería, artesanías, pequeños comercios, etc. 
   Al rememorar aquel momento, Alberto reflexiona: “los representantes de las iglesias tuvieron una buena visión en cuanto a la composición de los equipos técnicos que, prácticamente en un 90% fueron integrados por personas que pertenecíamos a la misma población a la cual se dirigían los programas. Creo que eso facilitó la comunicación en todos los sentidos; es decir, fue como el eslabón, la polea transmisora que permitió llegar a las poblaciones y facilitar la apertura a la ayuda que daba este organismo.”
   Luego, en 1990, las instituciones que crearon SER consideraron que la labor con exiliados uruguayos había concluido y, debido a la experiencia positiva de este espacio ecuménico, decidieron abrir otro espacio, mediante el cual se pudiera retribuir la solidaridad que los perseguidos políticos habían recibido de otros países, ayudando a los refugiados y a los migrantes económicos que habitan actualmente en suelo uruguayo. Así fue que nació el Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana, institución integrada por la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Arzobispado del Montevideo de la Iglesia Católica, Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, Iglesia Anglicana de Uruguay, Asociación Cristiana de Jóvenes, Centro Franciscano (C.I.P.F.E), Cáritas Uruguaya y la Iglesia Metodista del Uruguay (que participa en su carácter de miembro fraternal).
  
Los refugiados en Uruguay
  
“A veces uno les dice: usted piense solamente en buscar un trabajo’ cuando a la persona hace dos meses le mataron a su familia” (Gabriela Cortina).

      “Los desafíos con las personas refugiadas e inmigrantes son innumerables –asevera Gabriela-; mucho más con las personas refugiadas, que se ven forzadas a tener que dejar su país, que es lo que pasa con aquel que es perseguido y tiene que irse, y se va con lo puesto, dejando familia atrás, si es que la tiene porque puede ser que incluso su familia haya sido asesinada, y llega con lo puesto, no solo materialmente sino con un daño tal a su persona que es muy difícil que esa persona pueda volver a empezar. Hay muchos problemas internos que hay que ir solucionando para que esa persona pueda volver a reconstruirse” y agrega: “el refugiado está definido como una persona que tiene un temor fundado de persecución por razones de opinión política o porque pertenece a un determinado grupo social, a una determinada raza, a una determinada religión, a un determinado género o porque en el país en que están existe una sensación de violencia generalizada tal que amenaza los derechos humanos.”
   Entre refugiados y solicitantes de refugio, en Uruguay suman 230 personas, el 40 % de ellos son mujeres y el 60 % son hombres. En su gran mayoría, provienen de Colombia. Hace cincuenta años atrás que aquel país atraviesa conflictos internos que hacen que poblaciones enteras corran peligro de muerte. Por esta razón es que miles de personas emprenden una peregrinación en busca de un lugar que esté lo más lejos posible de su lugar de origen. Por esta razón es que algunos de estos exiliados llegan a Uruguay, un país que se halla a miles de kilómetros de su país natal.
   Otro grupo importante proviene de África: gente que proviene de Nigeria, Camerum, Ghana y Costa de Marfil. En su gran mayoría son varones que llegan al país escondidos en barcos sin tener la menor idea de donde van. En su condición de pasajeros clandestinos pasan hambre y sed durante quince o veinte días hasta que llegan a un puerto desconocido.
   Cuando una persona solicita ingresar al país como refugiada, su caso será evaluado por un organismo estatal, la Comisión de Refugiados (CORE), la cual, ateniéndose a lo que estipula la ley, indicará si el caso del o la solicitante corresponde a los casos de refugiados. El SEDHU en su condición de agencia representante en el Uruguay del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) es una de las integrantes del CORE.
   En el caso de que la persona sea reconocida como refugiada por el CORE, el estado se compromete a proveerle el documento de identidad pero, advierte Gabriela que “Ahí recién comienza todo: ellos tienen que conseguir trabajo, sin tener referencias en Uruguay porque las referencias en Colombia no sirven, en este país es muy difícil. Necesitarían un trabajo que les permita alquilarse una piecita en una pensión, que es muy costoso. Si quieren traer a su mujer y a sus hijos la persona tiene que tener adonde vivir. Esos son los grandes problemas que tiene la población refugiada, que también los tiene la población migrante común pero la diferencia es que los migrantes tuvieron la oportunidad de elegir salir, mientras el refugiado se vio obligado y no pudo juntar dinero para preparar la salida”.
   Además, los refugiados son víctimas de experiencias horrorosas que hacen mella en sus vidas: muchos de ellos han sido torturados e incluso han sido testigos de cómo asesinaban a sus familias. “A veces uno les dice: usted piense solamente en buscar un trabajo’ cuando a la persona hace dos meses le mataron a su familia”, asegura la secretaria general de SEDHU y agrega: “lo que hay que reconocerles a los refugiados es el coraje de empezar de nuevo pero eso que vivieron también sigue estando”.
   Las personas en situación de refugio arriban al país con un alto grado de deterioro y necesitarían una atención mayor de la que Gabriela y su grupo le pueden ofrecer; en sus palabras, ella deja entrever las grandes dificultades a las que se deben enfrentar cotidianamente: “a veces la gente piensa que un refugiado viene a hacer turismo, pero no tienen una asistencia del Estado y lo que nosotros les podemos brindar es algo puntual, es una asistencia de emergencia pero después ellos se la tienen que arreglar solitos. Lógicamente, con el apoyo y la contención que esta institución les puede dar pero que es muy limitada”.

Los migrantes económicos.
  
   Los migrantes económicos son aquellas personas que salen de su país de origen porque las condiciones económicas no están dadas y parten a otro país en busca de un futuro mejor. En Uruguay, los migrantes provienen de Bolivia, Paraguay, Argentina, Brasil y también hay una comunidad importante de peruanos.
   “Cuando llegan a Uruguay se encuentran con el problema de la documentación. En este país que somos muy legalistas y los papeles son muy importantes, estar documentados es lo principal. Y sacar la documentación en Uruguay es bastante complejo. Ahora la Dirección de Migraciones hizo algunas modificaciones por lo cual la primera cedula está siendo un poco más sencilla de conseguir pero para tener la residencia legal en Uruguay hay que demostrar que uno tiene medios de vida, uno tiene que tener trabajo, demostrar que se puede mantener. Nuestro trabajo con los migrantes es un acompañamiento para que puedan regularizar su situación en el Uruguay. Para que cualquier persona pueda acceder a sus derechos tiene que estar documentada. Si no estás documentado, en este país no tenés derecho a nada. Lleva mucho tiempo sacar la residencia, es cierto, lleva año, año y medio, dos años, pero aun sin tener el documento, la cédula les sale bastante rápido y eso les permite acceder a un trabajo. La mayoría de los migrantes con los que trabajamos hoy, las mujeres trabajan como empleadas domésticas y los hombres trabajan  vinculados a la pesca, en los barcos, o como artesanos. SEDHU atiende a unas 250 personas migrantes por año, tenemos una escribana que trabaja voluntariamente con nosotros, nos ayuda con los convenios con Relaciones Exteriores para exonerar una parte del costo de las legalizaciones que son muy caras y una mujer que trabaja como empleada doméstica no puede acceder a pagar 60 dólares por legalización cuando tiene que hacer 10 legalizaciones, porque no le alcanza el sueldo”, explica Gabriela.
   Y continúa la referente de SEDHU: “Uruguay es un país que no tiene una discriminación abierta hacia el diferente, si existe pero somos muy políticamente correctos para hacerlo así abiertamente. Sí existe discriminación a nivel laboral, de hecho, que una gran cantidad del porcentaje de mujeres trabaje como empleadas domésticas tiene que ver con que ofrecen condiciones de trabajo más favorables para los patrones que una doméstica uruguaya. Si bien existe una legislación de la empleada doméstica, que regula los horarios laborales para no trabajar desde que te levantas hasta que te dormís, se topan con que, cuando recién llegan son más vulnerables a la explotación. Claro, llegan a una casa, trabajan y después, con el tiempo, se van enterando que tienen derechos a poder trabajar en mejores condiciones”.

Los desexiliados uruguayos

  Cómo en sus orígenes, cuando se denominaba Servicio Ecuménico de Reinserción, el SEDHU desarrolla una labor con aquellas personas que han sido victimas del terrorismo de Estado en la última dictadura militar en el Uruguay. Hoy se trata de la implementación de la ley 18.033 mediante la cual aquellas personas que hayan desarrollado alguna actividad laboral privada y se tuvieron que ir del país por causa de persecución política, sus años en el exterior son computados como años aportados para su jubilación.
   Alberto nos informa: “nosotros tenemos la posibilidad de asesorarlos, informándoles sobre el contenido de la ley 18.033, acerca de que tipo de requisitos, es decir, como tienen que procesar la documentación que le van a exigir, porque esa ley tiene una comisión que recibe la solicitud de amparo y después estudia esa solicitud; se trata de una comisión  del Estado. Entonces, el SEDHU cumple una tarea de asesoramiento porque conoce mucho la temática del refugio, la temática del exilio, pero a su vez también muchos de los uruguayos se fueron al exilio a su vez tramitaron el estatuto de refugiados en los países en donde estuvieron, entonces al ser SEDHU una agencia implementadora del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, puede gestionar, con la oficina regional del ACNUR, un certificado, porque hay registros en algunos casos, no en todos, pero en muchísimos casos sí, en la oficina regional de Buenos Aires, de ese ciudadano uruguayo y su familia que fueron refugiados en tal o cual país”.
   “Hay una doble función –agrega Alberto-, una es gestionar ante la oficina de Naciones Unidas para los refugiados un certificado del ACNUR o con los propios documentos que tiene esa persona, probatorios de que estuvo en el exilio, en donde prueba también que el motivo del exilio fue por razones de persecución, porqué estuvo detenida, por que en un momento también apareció documentación de la justicia uruguaya, civil o militar, entonces el SEDHU también puede pedir un certificado de exilio para que esa persona pruebe ante una comisión especial se documente su solicitud de amparo”.

Algunos ex-exlidiados expresan su solidaridad con los refugiados de hoy recolectando ropa para ellos.


De interés para las comunidades

   -¿De qué manera  el trabajo del SEDHU puede ser de interés para las comunidades (en este caso comunidades valdenses)? ¿De qué modo éstas se pueden sentir desafiadas?
Mabel:  -Yo voy a poner un ejemplo nomás: el año pasado Marta Geymonat necesitaba ir a Nueva Caledonia por la CEVAA para tratar un seminario sobre inmigrantes y yo la mandé al SEDHU y estuvo hablando con las funcionarias de esta institución. Es decir, recurrió a los técnicos porque eran ellos los que podían saber del tema y acá la ayudaron y llevó material para allá.
Gabriela: -Quizás el desafío para las comunidades significaría tratar de acercarse a la población con la que nosotros trabajamos. Las iglesias, como parte de esta sociedad, también están desafiadas a retribuir lo que en algún momento como sociedad hemos recibido. Los uruguayos en distintos momentos de la historia recibimos la solidaridad de otros cuando lo necesitamos y, hoy por hoy, también hay personas que necesitan de nuestra solidaridad. Sobre todo cuando se trata de una población desarraigada que tiene muchas necesidades y es necesario involucrarse con esta realidad. Nosotros hemos recibido la colaboración voluntaria de muchas personas que pertenecen a las iglesias miembros de este organismo, somos un equipo muy chiquitito, e incluso también de gente que quizás no profesa ninguna religión, como por ejemplo algunas personas que han sido exiliadas en la época de la dictadura y que se acercan a retribuir un poco de lo que han recibido. Muchos traen ropas como donaciones. Tenemos un cartel que dice: “SEDHU hoy trabaja con personas que son refugiadas en el Uruguay, recibimos donaciones”. Cada uno nos ha ayudado con lo que han podido. Hemos tenido el caso de solicitantes de refugio chinos y contamos con la ayuda de alguien que estuvo exiliado en China mediante el cual pudimos comunicarnos.
Alberto: -Yo creo que hay una parte más básica, en los sínodos valdenses, cada año hay una información que es una manera de tomar contacto con este servicio y con lo que se hace. Y puntualmente también ha habido aportes de miembros y pastores de la Iglesia Valdense cuando se les ha pedido específicamente algo. Es decir, sabemos que contamos con el apoyo de las comunidades cuando las necesitamos.

(Publicado en Página Valdense en agosto de 2012)

: “Quizás el desafío para las comunidades significaría tratar de acercarse a la población con la que nosotros trabajamos” (Gabriela Cortina).


   

Documento presentación del Servicio Ecuménico para la Dignidad Human


¿Qué es el SEDHU?


En el año 1983 el Uruguay comenzaba a encaminarse hacia una salida de la dictadura a la democracia, lo que hizo a algunos cristianos pensar en la necesidad de ayudar a resolver los problemas que plantearía el retorno masivo de exiliados políticos y la liberación de los presos políticos que en número importante permanecían en las cárceles militares. Las Iglesias e Instituciones Cristianas, coincidiendo en la voluntad de dar respuesta a una realidad que involucraba a miles de personas, sin perjuicio de las propias tareas que algunas de ellas realizaban con gran compromiso en defensa de los Derechos Humanos, decidieron coordinar sus esfuerzos fundando, el “Servicio Ecuménico de Reintegración” (“S.E.R.). Este Servicio comenzó a funcionar en la primera mitad de 1984 y definió como grupos-objetivos: los retornados del exilio, los ex-presos políticos y los Familiares de Detenidos-Desaparecidos.
De 1984 a 1988 el “S.E.R.” atendió aproximadamente a 8.000 personas en sus Programas de Emergencia y Reinserción Laboral. El “S.E.R.” apoyó la formación de una Asociación Gremial de unidades de gestión económica que a nivel nacional actúa desde el año 1990, como organización de segundo grado en defensa y apoyo de los pequeños grupos de empresarios, la “Asociación Nacional de Micro y Pequeñas Empresas”(“ANMYPE”).
Hasta 1988  el “S.E.R.” estuvo dirigido por un Comité Coordinador integrado por dos delegados de cada una de las organizaciones miembro, quienes actuaron con carácter de voluntarios.
Las organizaciones miembros del “S.E.R.” por su parte, evaluaron la experiencia de esos cuatro años como una vivencia ecuménica nueva, diferente y renovadora, que permitió ofrecer el testimonio común de los cristianos en una etapa histórica del país, al apoyar solidariamente la reinserción social y laboral de los sectores más afectados por la represión militar. La experiencia fue posible gracias a la rica y prolongada historia del movimiento ecuménico en el país, al cual  también, seguramente, aportó los beneficios de la práctica. Por su parte, muchos cristianos que participaron directa o indirectamente en ésta acción, tuvieron la oportunidad de reconocer el prójimo en grupos de la vida nacional habitualmente alejados de las comunidades de fe.
A cuatro años de los inicios, la tarea del “S.E.R.” se dio por concluida. Las Iglesias e Instituciones Cristianas que participaron de la experiencia ecuménica del “S.E.R.” consideraron necesario continuar profundizando la práctica e involucrar a otras Iglesias e Instituciones en la experiencia. Para ello decidieron fundar una nueva Institución denominada "Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana" (“SEDHU”) cuyos proyectos fundamentales, que hasta hoy se mantienen, son la atención de Refugiados y Migrantes y el apoyo a los familiares de Detenidos-Desaparecidos.
El Uruguay ha sido históricamente país de asilo, a pesar de que la dictadura militar interrumpió  esta tradición. El Derecho de Asilo es un bien jurídico reconocido por los países del continente. Las Instituciones que integran “SEDHU” entendieron que una forma de retribuir lo que los uruguayos exiliados habían recibido al ser acogidos en el exterior, era atender a los refugiados y migrantes que arribaran al país. El área Derechos Humanos tiene, para las Iglesias e Instituciones Cristianas, un importante componente ético y humanitario. Es tanto un compromiso con la defensa de la dignidad del hombre, como una respuesta a la solidaridad de tantos pueblos que en el mundo dieron refugio a los uruguayos en el exilio.
Atendiendo a esta opción,  “SEDHU” ha desarrollado su programa de inserción de migrantes y refugiados en el ámbito laboral y social, y desde una práctica de ciudadanía solidaria.
Las Instituciones Cristianas que integran “SEDHU” aspiran a que esta opción contribuya a profundizar la experiencia y práctica ecuménica y que signifique para sus comunidades una oportunidad de servicio y compromiso ecuménico.
Por eso, la presencia y participación de las Instituciones que lo integran no es meramente administrativa o una estructura que permite la existencia jurídica. Son las propias Instituciones las que determinan los caminos, los criterios y las acciones concretas en las cuales se materializa la misión pastoral de servicio del “SEDHU”. Las Instituciones se han propuesto como fin brindar un “servicio-ecuménico”, por lo tanto, todo está en función de ese servicio.
Al Consejo de Administración, que tiene un representante de cada una de las Iglesias e Instituciones que integran la Fundación, que siguen siendo voluntarios, le compete todas las decisiones, acciones y gestiones que realiza el “SEDHU”.
Cada día nos parece más importante continuar en este camino arduo pero gozoso, confiando en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, cuya gracia transforma nuestras luchas por la unidad en frutos de comunión.
Entendemos que compartir esta experiencia cotidiana de servicio contribuye desde la práctica a descubrir los atributos comunes, las divergencias y las diferencias. Ayuda tanto a las personas como a las Instituciones a persistir en los pequeños actos cotidianos que contribuyen a la paz, fortalecen la vida común, construyen un camino ecuménico auténtico de testimonio cristiano en relación a un espacio de los Derechos Humanos.
El “SEDHU”, por definición, es un “servicio-ecuménico”; por lo tanto, no cumple su objetivo si no van unidos ambos elementos. Es una ONG que presta servicios desde su ser cristiano, como testimonio y anuncio de la presencia de Cristo.

“Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana” (“SEDHU”) Fundación integrada por Iglesia Anglicana del Uruguay, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, Arzobispado de Montevideo, Asociación Cristiana de Jóvenes, “Fundación Centro de Investigación y Promoción Franciscano y Ecológico” (“CIPFE”) , y la Iglesia Metodista del Uruguay (Miembro Fraternal)


Ana Varela Esponda
                                                                                                       Directora   

Testimonios de mujeres bolivianas.


 “Solo pedimos que la sociedad y el Estado cumplan con los derechos para nuestra dignidad.”
(De izquierda a deorecha) Lidia Camacho, Emiliana Mamani y Reyna Isabel Torres son integrantes de la organización .Q’ Amasan Warmi. 



   Ellas son tres mujeres bolivianas: una se llama Emiliana Mamani y pertenece a la organización Q’ Amasan Warm (“Fuerza de mujer”), que tiene como finalidad acompañar a las mujeres que sufren situaciones de violencia; la otra, Lidia Camacho, quien participa en el equipo comunicacional de este grupo y, la tercera, Reyna Isabel Torres, integrante de Yanapakuna (en quechua significa “ayudémonos”), espacio que divulga la concientización de los derechos en el ámbito de la colectividad boliviana.  

La organización Q’ Amasan Warmi.

   Emiliana nos cuenta como fue que un grupo de mujeres migrantes tomaron la decisión de unirse y organizarse en la institución Q’ Amasan Warmi: “Las mujeres nos juntamos por el sufrimiento a causa del maltrato de la sociedad argentina. Además de eso, nosotras, como mujeres, venimos de cierta cultura machista; entonces como que sufrimos doblemente la discriminación: discriminación desde el hogar, por el hombre, y la discriminación de la sociedad. Y el sufrimiento de nuestros hijos también, ya que hay mucha discriminación en las escuelas y también en los hospitales, porque que no nos atienden.”
   Luego, Lidia comenta que el grupo no tiene financiamiento externo: “en todo el tiempo que lleva Q’ Amasan de existencia, ya van a ser cinco años, no recibimos ni un financiamiento ni ningún otro tipo de apoyo, más que el que ha sido de CREAS (Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio) para poder formar, de alguna manera, un sustento económico a través de un microemprendimiento que consistió en una panadería”. Desde sus inicios, el espacio Q’ Amasan… se caracterizó por la autogestión. Con respecto a este tema, agrega Lidia: “Nosotras hacíamos ferias del plato, que consiste en mostrar la diversidad gastronómica aymara, convocábamos a la comunidad y es más, nosotras cocinábamos y presentábamos los platos y la gente venía a consumir. Y con todo ese consumo se podía financiar parte de los alquileres y parte de un fondo que era de ayuda para las mujeres que venían en situación de vulnerabilidad. Además, teníamos que cumplir con algunos pasos administrativos, llenando formularios,  tramitando la aprobación de distintas instituciones; y de esta manera nosotras, cuando la urgencia era inmediata, en el acto podíamos disponer de estos fondos.”
   Por otra parte, ellas valoran el aporte que han hecho algunos voluntarios extranjeros y algunas estudiantes del IU-ISEDET, quienes se han acercado a la organización dispuestas a acompañarlas desde un espíritu amplio. “no necesariamente las que estamos en Q’ Amasan Warmi somos todas evangélicas –advierte Lidia-, la mayoría somos católicas. Desde ese lado, las estudiantes de teología, desde esa visión ecuménica, nos colaboraban.”

La organización Yanapakuna.

   Reyna nos informa que en la institución Yanapakuna, además de la divulgación de derechos, prestan ayuda en la tramitación de documentos de identidad y realizan talleres “de las problemáticas que hay; como la discriminación, la xenofobia, discriminación en las escuelas y el tema salud. “
   Por otra parte, ella nos cuenta que su familia fue parte de una acción xenófoba terrible con “ la muerte de Marcelina Meneses[*], a la cual la tiraron del tren simplemente por ser boliviana; porque nadie le pidió nada, ni le robaron tampoco. Fue solo verle el físico, empezar a insultarla y luego la mataron. Ella vivía en Ezpeleta y esto fue en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Aunque ya pasaron diez años de aquello, este es otro trabajo pendiente.”

La relación con CAREF.

   Lidia asevera que el encuentro de Q’ Amasan… y CAREF fue por acordar en los fines y en el trabajo compartido: “trabajamos con y no para el CAREF”, subraya, “ya que la mística que tiene el CAREF es el apoyo al migrante y al refugiado”. Sin embargo, otro punto en común ha sido el compartir similares aspectos de la fe religiosa: “la religiosidad ha sido importante para nosotros porque compartimos el amor a Dios y creer que el prójimo es uno mismo”. Además, “a través del CAREF hemos logrado alianzas con algunas iglesias, como por ejemplo la Iglesia Menonita y la Iglesia Metodista, que muy gentilmente, cuando ha habido problemas gravísimos en la comunidad boliviana, nos han cedido los lugares físicos, como los templos, para acogernos como hermanos y hermanas.”
   Además, estas organizaciones bolivianas, actualmente convergen con CAREF en impulsar una campaña en pos de la salud sexual y reproductiva de las mujeres de la colectividad boliviana. Emiliana relata la situación de cientos de mujeres: “Las mujeres no van a los hospitales porque nos maltratan; no nos atienden, no nos escuchan o no nos entienden como nosotros nos expresamos. Además, la gente que viene aquí a la Argentina, en su mayoría es de lugares rurales, es más, incluso algunos ni siquiera han llegado a conocer las ciudades en Bolivia. Entonces, este sitio es muy grande para ellos y, por no hacerse maltratar, ya directamente no van”. Luego, agrega: “algunas veces toman algunos mates, lo que acá le llaman “te de yuyos”, mates de hierbas medicinales; eso no les hace bien y, al final, terminan muriéndose.”
   Reyna también comenta al respecto: “escuchamos que las estadísticas de los hospitales muestran que muchas mujeres de la colectividad boliviana mueren de cáncer de útero por el tema de que van demasiado tarde a los controles, o porque no tienen tiempo, porque trabajan, porque el marido no las deja, o porque en los hospitales te piden el documento de identidad y la mayoría de ellas tienen el carnet boliviano, entonces ellos no las entienden y ellas se van y no son atendidas”. Además, ella hace notar que no solo se trata de las mujeres bolivianas, también conoce casos de mujeres paraguayas que padecen similares situaciones de discriminación, e incluso las mujeres de otros países limítrofes y las propias mujeres argentinas. “La campaña actual –sintetiza Reyna- es para que especialmente las mujeres veamos que es tiempo de que una decida cambiar esto, es tiempo de que se valore una como mujer, porque así como tiene deberes en su casa, también tiene derecho a cuidarse. Porque si una no se cuida nadie lo va a hacer.”

Sus sueños y esperanzas. 

   Estas mujeres que cargan consigo historias duras, sin embargo son capaces de recrear la ternura y remontar los sueños. En el caso de las integrantes de Q’ Amansan Warmi, ellas imaginan tener la casa propia para la institución, también quisieran tener su guardería “pero el sueño fundamental –afirma Lidia- es el de querer una sociedad justa, con equidad. No queremos tener más derechos que los hermanos y las hermanas argentinos, solo pedimos igualdad de derechos. Todos somos iguales ante los ojos de Dios pero nosotros, en este lugar terrenal, también pedimos ser iguales ante los ojos de la sociedad; ni más ni menos, y que la sociedad y el Estado cumplan con los derechos para nuestra dignidad.”
   Desde el grupo Yamakapuna, se imponen como desafío luchar para que finalmente se reglamente la ley de migraciones. ”Hay muchas instituciones: escuelas, hospitales, y otras, que se siguen manejando con la antigua ‘ley Videla’; hay mucha gente que no sabe que hay una nueva reglamentación y que las cosas comenzaron a cambiar, pero hay que hacer que se la respete. Además, hay que hacerles llegar a la gente para que lo sepan ya que hay muchos que no saben cuales son sus derechos”, advierte Reyna. Posteriormente comparte su testimonio: “a mí me quedó un sobrino (hijo de Marcelina Meneses) y creo que por él tengo que seguir en esto. Yo soy hija de bolivianos pero, al ver lo que vive mi colectividad, me considero boliviana. Porque veo lo que está viviendo mi familia y la gente y queremos cambiar de alguna manera; si es en la parte de salud, si es en la parte documentos, en lo que sea. Cambiar, que la gente vea que todos somos personas; fundamentalmente somos seres humanos que sentimos, lloramos y sufrimos igual que todos. No hay diferencia en que seamos unos bolivianos, otros argentinos o de cualquier otro país, porque somos fundamentalmente seres humanos, seres vivientes y merecemos el mismo trato que todos.”

E. O.
(Publicado en Página Valdense en abril del 2011)

  
Material de la campaña de salud secual y reproductiva dirigida a mujeres bolivianas
                                


[*] El 10 de enero del 2001, Marcelina Meneses fue asesinada junto con su hijo Joshua, en la formación ferroviaria de la Línea Roca, al ser arrojados desde el tren en movimiento por un grupo de pasajeros que la insultaron y la agredieron hasta matarla. Hasta el día de hoy no hay responsables del crimen, se presentó solo un testigo y la empresa Ferrocarriles Metropolitanos negó sistemáticamente los hechos, argumentando que Marcelina y su hijo murieron por causa de un accidente (N del A). 

Reportaje a Gabriela Liguori, coordinadora del Servicio Ecuménico de Apoyo y Orientación a Migrantes y Refugiados (CAREF).



 “Le doy la más efusiva bienvenida a la iglesia valdense a la Junta Directiva de CAREF”

Gabriela Ligouri, coordinadora de CAREF.











   La Licenciada en Trabajo Social, Gabriela Liguori, quien es la Coordinadora General de la Comisión Argentina para los Refugiados, le da la bienvenida a la Iglesia Evangélica Valdense, luego de que esta institución eclesial decidiera ingresar a la organización ecuménica mediante la resolución de su último Sínodo (Acto 19), ella, además, aborda diversos temas: se remonta a los orígenes de CAREF, también hace una breve caracterización del momento histórico por el que transcurre la Argentina con respecto al tema de la migración, además nos informa de las actividades que desarrolla esta institución en la actualidad y los desafíos que se le presenta a este organismo ecuménico de casi cuarenta años de vida.

   El reloj marca pasada las tres de la tarde de un día de semana de tantos en la Ciudad de Buenos Aires. Gabriela Liguori, la coordinadora de CAREF, se hace un momento para recibirnos en medio de la trajinada jornada. Nos sentamos en una amplia oficina, cuyas paredes blancas están decoradas por coloridas láminas que nos hablan de campañas emprendidas por la institución. Gabriela nos recibe con calidez y, ya sentados, el mate comienza a circular y la charla a entretejerse. Nuestra interlocutora nos ofrece sus palabras enfatizándolas gestualmente, trasmitiéndolas con vital intensidad.

Los comienzos.

   La Licenciada Liguori rememora los comienzos de CAREF en la década del 70: “CAREF se inició como una respuesta de un grupo de personas vinculadas a las iglesias a las necesidades de quienes sufrían el golpe de estado de Pinochet en Chile, en el año 1973. Este hecho conmovió evidentemente a un grupo de iglesias y se vieron desafiados a definir una acción para dar alguna respuesta. Y esta acción solidaria es la que da inicio a la Comisión Argentina para los Refugiados como organización ecuménica. Luego agrega: “En aquel entonces, muy rápidamente, el Consejo Mundial de Iglesias y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados fueron organizaciones de la red internacional que acompañaron el desarrollo de lo que CAREF fue llevando adelante.”
   “Cada vez que escucho a aquellas personas que pasaron por esta institución en aquellos momentos –reflexiona Gabriela- entiendo más porque CAREF se identifica como una institución de derechos humanos”; y más adelante sostiene: “desde hace un tiempo definimos a CAREF como una institución ecuménica que trabaja el tema de la migración y el refugio desde una perspectiva de derechos humanos. Y para mí esto tiene que ver con los orígenes, con aquella marca de nacimiento, con aquello que hizo que CAREF naciera; CAREF nació para defender y promover la vida, para promover la libertad y se constituyó como una institución de derechos humanos.”

Un presente paradójico.
  
   Gabriela Liguori caracteriza el presente de la Argentina en cuanto al tema migratorio como “interesante” y “en algunas cosas, paradójico”. En este sentido, argumenta que “en términos normativos, Argentina tiene un marco excelente, muy propicio para lo que CAREF pretende y espera. Pero lo que vamos observando es que la aplicación tiene muchas trabas: hay una brecha importante entre la norma y la práctica; aquello que está en la letra de la norma cuesta que se aplique”.
   “El país tiene una ley migratoria –señala- que es de avanzada en el mundo en términos de protección y garantías de derechos. Existe una ley que fue aprobada en el año 2004 (Ley 25.871) que reconoce la migración como un derecho humano inalienable  y garantiza a todas las personas que estén migrantes en este territorio los derechos sociales básicos, como la educación, la salud y el acceso a programas sociales; más allá de su situación migratoria, es decir, más allá de que tengan documento o no. Argentina también ratificó hace poco años la Convención Internacional para la Protección de los Derechos de los  Migrante y su Familia y sancionó una ley de protección al refugiado (Ley 26.165, de Reconocimiento y Protección al Refugiado)”. En este sentido, Liguori subraya: “Si tenemos en cuenta las políticas migratorias de otros países,  Argentina está a la vanguardia en cuanto a la promoción de derechos, muy lejos de las miradas que criminalizan la situación de los migrantes, o que encuentran en el migrante a un supuesto ‘enemigo’ o a un ‘sospechoso’; por ejemplo, Argentina está muy distante a la realidad italiana en términos de normativa.”
   Sin embargo, la coordinadora de CAREF advierte que: “Si bien la ley migratoria es muy garantista y muy abierta, luego las leyes de determinados programas sociales, tales como la Asignación Universal por Hijos o las pensiones, presentan obstáculos para aquellas personas que no tienen una radicación en el país.”

Los diversos frentes de acción de CAREF.

   “Por un lado está la cuestión de la norma y de su aplicación, y por el otro, está la cuestión de la realidad humana y la convivencia en la diferencia. El desafío es trabajar este tema tanto con la población migrante como con las organizaciones sociales. Desde hace ya tiempo venimos trabajando talleres que promueven los derechos de la población migrante, no solo con la propia población migrante sino también con las organizaciones públicas, especialmente con el sector salud y esperamos segur avanzando con las áreas que tengan que ver con la educación”, asegura Liguori. Desde esta perspectiva, por ejemplo, fue que el pasado 22 de marzo tuvieron una charla con los jefes de salud y representantes de los programas de salud sexual y reproductiva.
   Además, CAREF lleva adelante un programa de acción social con el objetivo de la promoción de derechos. Es así que este programa se organiza en tres grandes áreas:
   Área 1: Atención directa de los migrantes:
a-     Servicio social: “en donde se atienden las diversas demandas que la población trae a la institución; la gente llega por su propia decisión o porque es derivada por alguna otra institución, y se trabajan las diferentes demandas que comienzan a aparecer”. Luego Liguori agrega: “En el servicio social también se forman estudiantes de la carrera de Trabajo Social de la Facultad de Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que están cursando su último año de la carrera. Este es un espacio de práctica, aunque no es sólo un espacio de práctica profesional” ya que los trabajadores sociales, y ella es una de ellos, se sienten cómodos en los ámbitos comunitarios y grupales.  
b-     Clínica socio-jurídica de atención a migrantes y refugiados: “es un proyecto conjunto con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y la Facultad de Derecho de la UBA –informa Gabriela Liguori-; ya que es también, un práctico de la Facultad de Derecho, en donde los estudiantes del último año de la carrera se forman para el abordaje y la comprensión de la temática que tiene que ver con derecho internacional y derechos humanos y, a su vez, brindan un servicio tomando situaciones concretas de personas que necesitan un asesoramiento jurídico. Por ejemplo, hemos llevado adelante el caso Reyes Aguilera, que ha llegado hasta la Corte Suprema. Y que esta instancia judicial dictó un fallo favorable. Se trata de Daniela, una nenita boliviana con una discapacidad importante, que no podía acceder a una pensión por discapacidad porque no cumplía con los requisitos del programa de pensiones que es tener como veinte años de residencia en el país.”
c-      Programa de salida temporal de colombianos: “este es un programa destinado a la atención de familias que provienen de Colombia y que fueron obligadas a salir por la situación de conflicto existente en ese país, sobre todo por casos de persecución”, señala la coordinadora de CAREF.
   Área 2: Promoción, capacitación y fortalecimiento institucional.
a-     Los migrantes como sujetos de derecho: el fortalecimiento de organizaciones sociales para la construcción de prácticas ciudadanas. “Es un trabajo que tiene que ver con la promoción de derechos –explica- con las propias colectividades y con las organizaciones tanto públicas como de la sociedad civil y también con las iglesias”.
b-     Trata y tráfico de personas: el compromiso de las Iglesias ante la vulneración de Derechos. “uno de ellos es un proyecto de carácter nacional destinado a iglesias, para que se comprenda la temática y se pueda reflexionar sobre la  orientación que las iglesias puedan llevar adelante y también para acompañar a aquellas migrantes que han sufrido o sufren situaciones de explotación sexual.”
c-      Trata y tráfico de personas: un tema asociado a la migración y los derechos humanos. “este es un proyecto vinculado a este tema que surge a nivel regional, que incluye a Bolivia y Paraguay, además de Argentina; y esperemos que se pueda renovar en una próxima etapa y pueda incluir a Uruguay. La trata es un delito que supera ampliamente las fronteras. Como organización ecuménica, queremos proponer y promover que también entre las iglesias haya una articulación fuerte a nivel regional para consolidar una fuerte perspectiva en este sentido.”
d-     Promoción de la salud sexual y reproductiva con mujeres migrantes: “este proyecto se lleva adelante especialmente con mujeres bolivianas. Desde hace un tiempo venimos trabajando con un grupo de mujeres con la consecución de la campaña de promoción de estos derechos; esta es una campaña elaborada con mujeres para mujeres que tiene elementos radiales y gráficos. Lo interesante de este proyecto es que las mujeres del equipo, porque ellas son parte del equipo, proponen y llevan adelante tareas, se han formado en el tema de derechos de los migrantes y género y, especialmente en el tema de sexualidad, y han llevado acciones realmente admirables dentro de una colectividad en donde el tema de la sexualidad es poco abordado, poco dialogado. Eso es algo muy gratificante para ir viendo como las cosas van avanzando”. Gabriela también nos cuenta como difunden la campaña: “vamos a la feria de la Alasita, una feria popular boliviana, estuvimos en carnavales distribuyendo material de la campaña y preservativos, también estuvimos en la zona de Liniers en donde está afincada gran parte de la colectividad.”
e-     Integración de los migrantes en el padrón electoral: “Ahora también estamos involucrándonos con un grupo importante de actores sociales diversos en la promoción del empadronamiento de migrantes que vienen a la Ciudad de Buenos Aires, para poder votar en las próximas elecciones y, a su vez, en el impulso de una reforma legislativa que permita cambiar la ley electoral existente para que los migrantes no solo puedan votar sino que también puedan ser electos, por ejemplo, en las comunas; y que, además, el empadronamiento no cumpla ese proceso burocrático complicadísimo, como es hasta ahora, sino que sea mediante un empadronamiento automático, en donde el migrante forme parte del padrón general de electores como pasa con cualquiera. Hoy en día un migrante que tiene por lo menos dos años de residencia permanente en el país puede votar a nivel local. Lo que pasa es que no se difunde y no todos lo saben, además, implica hacer el trámite personal de ir a inscribirse a un determinado lugar, entonces la consecuencia es que de trescientos mil haya sólo un puñado de personas que efectivamente están inscriptas”, asevera Liguori.
   Área 3: Incidencia pública. “En ese aspecto –afirma Gabriela Liguori- trabajamos desde hace muchos años promoviendo la ley migratoria. CAREF fue, junto a otras instituciones, la que impulsó fuertemente el cambio de la ley migratoria. Antes estaba en vigencia la ‘ley Videla’, que provenía de la dictadura, con un espíritu muy vinculado a la seguridad nacional y a identificar al migrante como ‘sospechoso’”. Con respecto a este tema, Liguori afirma que la fortaleza de CAREF radica en que sus acciones “surgen de las necesidades de la población migrante y refugiada”, ya que este organismo “abarca la articulación en el campo concreto, el “cara a cara” con el migrante, hasta la pretensión de una reforma legislativa, y en el medio lo comunitario, lo territorial.”

La relación CAREF-iglesias.

   La coordinación y la comunicación con las iglesias es una preocupación constante de CAREF, Gabriela, sin embargo, advierte: “No es suficiente, siempre hay pasos que se van dando pero la promoción del trabajo que CAREF hace al interior de las iglesias, la acción de profundizar el conocimiento que las iglesias tienen de la existencia de este proyecto y las políticas actuales es algo que necesita todavía ser muy trabajado, muy desarrollado.”
   Por otra parte, ella reflexiona: “A mi me parece que, a diferencia de otros proyectos, lo que CAREF hace no forma parte de las problemáticas que más sensibilizan a la sociedad, en términos generales. Entonces, cuando uno va a hablar del trabajo que se hace con la población migrante en una comunidad, a una iglesia determinada, al interior de estas se plantea: “está todo muy lindo pero lo que pasa con los niños a mí me preocupa más” o “el pobre que tengo en la puerta me preocupa más…” Me parece que hay temas que sensibilizan más”. Pero también ella nota que “el tema de tratas de personas es algo que a las iglesias las conmovió mucho. Estas tomaron de manera muy rápida el guante: “acá hay que hacer algo y es muy importante que podamos comprender y aportar en algo para la prevención y la asistencia de víctimas de la trata de personas”, dijeron algunos. Me parece que ahí hubo una respuesta rápida, que se va propagando, se va avanzando y se va contagiando”. Sin embargo, pese a no presentarse como una urgencia social ni eclesial, la migración es un tema cercano a nuestra realidad, “tenemos al migrante al lado -asegura la coordinadora-, en la verdulería en donde vamos a comprar todos los días”.
   Al caracterizar el momento por el que está transitando CAREF, Liguori advierte que “está en una etapa de apertura en relación a las iglesias, de querer fortalecer la articulación ecuménica desde su interior, y querer sumar a las iglesias que, por su perfil, como es el caso de la Iglesia Valdense, pueden estar comprometidas con la temática, o incluso porque en algún momento formaron parte de CAREF”. Pero este “abrirse” y “crecer” también significa no olvidarse de los orígenes. En este sentido, también representa “un desafío que las organizaciones se aireen, no envejezcan, que haya nuevos impulsos, que aparezca lo instituyente, que se vuelva a preguntar por lo que pareciera obvio. Si hay un fortalecimiento interno desde lo más esencial de la institución, esto también fortalece a la institución en todos sus otros aspectos.”
Gabriela Ligouri junto a Marina Yorston, integrante de la Iglesia Valdense de Flores.


   Luego de un rato de tener esta conversación amena con Gabriela Liguori, el mate comenzó a lavarse y nuestra charla tocaba a su fin. A modo de despedida pero también de bienvenida, con respecto a la decisión de la Iglesia Valdense de ingresar al organismo ecuménico, ella, con entusiasmo, nos invita: “le doy la más efusiva bienvenida a la iglesia valdense a la Junta Directiva de CAREF. Me alegra mucho, realmente”  

(Publicado en Página Valdense de abril de 2011)